Parte 1 · Capítulo 17
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
Meditación 9ª : A MANERA DE ELECCIÓN DEL PARAÍSO
Tramo 1 de 2
PREPARACIÓN. 1. Ponte en la presencia de Dios. - 2. Humíllate en su presencia y pídele que te ilumine.
CONSIDERACIONES. Imagina que te encuentras en campo raso, sola con tu buen ángel, como el jovencito Tobías cuando iba a Rages, y que te hace ver: arriba el cielo, con todos los goces representados en la meditación del paraíso, que acabas de hacer, y, abajo, el infierno, con todos los tormentos descritos en su correspondiente meditación, arrodíllate delante de tu ángel:
1. Considera que es una gran verdad el que tú te encuentras entre el cielo y el infierno, y que uno y otro están abiertos para recibirte, según la elección que hubieres hecho.
2. Considera que la elección del uno o del otro, hecha en este mundo, durará eternamente.
3. Aunque ambos están abiertos para recibirte, según la elección que hicieres, es cierto que Dios, que está presto a darte o el uno por su misericordia o el otro por su justicia, desea, empero, con deseo no igualado, que escojas el paraíso; y tu ángel bueno te impele a ello, con todo su poder, ofreciéndote, de parte de Dios, mil gracias y mil auxilios, para ayudarte a subir.
4. Jesucristo, desde lo alto del cielo, te mira con bondad y te invita amorosamente: «Ven,
¡oh alma querida!, al descanso eterno: entre los brazos de mi bondad, que te ha preparado delicias inmortales, en la abundancia de su amor». Contempla, con los ojos del alma, a la Santísima Virgen, que te llama maternalmente: «Ánimo, hija mía, no desprecies los deseos de mi Hijo, ni tantos suspiros que yo hago por ti, anhelando con Él, tu salvación eterna».
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