Parte 1 · Capítulo 17
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
Meditación 9ª : A MANERA DE ELECCIÓN DEL PARAÍSO
Tramo 2 de 2
Mira los santos que te exhortan y un millón de almas que te invitan suavemente, y que otra cosa no desean que ver tu corazón unido al suyo, para alabar a Dios eternamente, y que te aseguran que el camino del cielo no es tan escabroso como el mundo lo presenta: «Seas esforzada, querida amiga, te dicen ellas; el que considere bien el camino de la devoción, por el cual nosotros hemos trepado, verá que hemos alcanzado estas delicias mediante otras delicias incomparablemente más suaves que las del mundo».
ELECCIÓN. 1. ¡Oh infierno!, te detesto ahora y eternamente; detesto tus tormentos y tus penas; detesto tu infortunada y desdichada eternidad, y, sobre todo, las eternas blasfemias y maldiciones que vomitas continuamente contra Dios. Y, volviendo mi alma y nú corazón hacia ti, ¡oh hermoso paraíso, oh gloria eterna, felicidad perdurable!, escojo irrevocablemente y para siempre mi morada y mi estancia dentro de tus bellas y sagradas mansiones, y en tus santos y deseables tabernáculos. Bendigo, ¡oh Dios mío!, tu misericordia y acepto el ofrecimiento que de ella te plazca hacerme. ¡Oh Jesús, Salvador mío!, acepto tu amor eterno y la adquisición, que para mí has hecho, de un lugar en esta bienaventurada Jerusalén, más que para otra cosa, para amarte y bendecirte eternamente, 2. Acepta los favores que la Virgen y los santos te hacen; promételes que te encaminarás hacia ellos; da la mano a tu buen ángel, para que te conduzca; alienta a tu alma para esta elección.
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