Parte 1 · Capítulo 19
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
COMO SE HA DE HACER LA CONFESIÓN GENERAL
Tramo 2 de 2
Pero dilo todo sencilla e ingenuamente, tranquilizando de una vez tu conciencia. Y, hecho esto, escucha los avisos y lo que ordene el siervo de Dios, y di de todo corazón: «Habla, Señor, que tu sierva escucha». Sí, Fílotea, es Dios a quien escuchas, pues Él ha dicho a sus representantes: «El que a vosotros oye, a Mí me oye». Toma después, en tu mano, la siguiente promesa, que es el remate de toda tu contrición y que has de haber meditado y considerado antes; léela atentamente y con todo el sentimiento que te sea posible.
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