Santos Apóstoles · Kindle

Parte 1 · Capítulo 22

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

QUE ES NECESARIO PURIFICARSE DEL AFECTO AL PECADO VENIAL

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Conforme se va haciendo de día, vemos con mayor claridad, en el espejo, las manchas y la suciedad de nuestro rostro; de la misma manera, según la luz interior del Espíritu Santo ilumina nuestras conciencias, vemos más clara y distintamente los pecados, las inclinaciones y las imperfecciones que pueden impedir en nosotros la verdadera devoción; y la misma luz que nos ayuda a ver nuestras manchas y defectos, enciende en nosotros el deseo de lavarnos y purificarnos.

Descubrirás, pues, ¡oh amada Filotea¡, que además de los pecados mortales y del afecto a los mismos, de todo lo cual ya estás purificada por los ejercicios anteriormente indicados, tienes todavía en tu alma muchas inclinaciones y mucho afecto a los pecados veniales. No digo que descubrirás pecados veniales, sino que descubrirás inclinaciones y afecto a los pecados veniales; y una cosa es muy diferente de la otra, porque nosotros no podemos estar siempre enteramente puros de pecados veniales ni perseverar mucho tiempo en esta pureza, pero podemos muy bien estar libres de todo afecto al pecado venial. Ciertamente, una cosa es mentir una o dos veces, para bromear y en cosas de poca importancia, y otra cosa es complacerse en la mentira y tener afición a esta clase de pecados.

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