Santos Apóstoles · Kindle

Parte 1 · Capítulo 22

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

QUE ES NECESARIO PURIFICARSE DEL AFECTO AL PECADO VENIAL

Tramo 3 de 3

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Las arañas no matan a las abejas, sino que echan a perder y corrompen la miel y embrollan con sus telas los panales de suerte que las abejas no pueden trabajar, pero esto ocurre cuando las arañas se establecen allí. De la misma manera, el pecado venial no mata a nuestra alma; infecta, no obstante, la devoción, y enreda de tal manera, con malos hábitos y malas inclinaciones, las potencias del alma, que no puede ésta ejercitar con presteza la caridad, en la cual consiste la esencia de la devoción; pero esto se entiende de cuando el pecado venial habita en nuestra conciencia por el afecto que le tenemos. No es nada, Filotea, decir. alguna mentirilla, descomponerse un poco en las palabras, en las acciones, en las miradas, en los vestidos, en ataviarse, en los juegos, en los bailes, siempre que, al momento de entrar en nuestra alma estas arañas espirituales, las rechacemos y las echemos fuera, como lo hacen las abejas con las arañas corporales. Pero, si permitimos que se detengan en nuestros corazones, y no sólo esto, sino que nos gusta retenerlas y multiplicarlas, pronto veremos perdida nuestra miel y el panal de nuestra conciencia apestado y deshecho. Pero repito: ¿qué apariencias de sano juicio mostraría una alma generosa, si se gozara desagradando a Dios, si gustase de causarle molestia e intentase querer aquello que sabe que le es enojoso?

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