Santos Apóstoles · Kindle

Parte 2 · Capítulo 2

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

BREVE MÉTODO PARA MEDITAR, Y PRIMERAMENTE DE LA PRESENCIA DE DIOS, PRIMER PUNTO DE LA PREPARACIÓN

Tramo 3 de 4

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El segundo medio para ponerse en esta sagrada presencia, es pensar que no solamente Dios está presente en el lugar donde te encuentras, sino que está muy particularmente en tu corazón y en el fondo de tu espíritu, al cual vivifica y anima con su presencia, y es allí el corazón de tu corazón y el alma de tu alma; porque, así como el alma, infundida en el cuerpo, se encuentra presente en todas las partes del mismo, pero reside en el corazón con una especial permanencia, así también Dios, que está presente en todas las cosas, mora, de una manera especial, en nuestro espíritu, por lo cual decía David: «Dios de mi corazón», y San Pablo escribía que «nosotros vivimos, nos movemos y estamos en Dios». Al considerar, pues, esta verdad, excitarás en tu corazón una gran reverencia para con Dios, que está en él íntimamente presente.

El tercer medio es considerar que nuestro Salvador, en su humanidad, mira desde el cielo todas las personas del mundo, especialmente los cristianos que son sus hijos, y todavía de un modo más particular, a los que están en oración, cuyas acciones y movimientos contempla. Y esto no es una simple imaginación, sino una verdadera realidad, pues aunque no le veamos, es cierto que Él nos mira, desde arriba. Así le vio San Esteban, durante su martirio. Podemos, pues, decir muy bien con la Esposa de los Cantares: «Vedle detrás de la pared, mirando por las ventanas, a través de las celosías».

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