Parte 2 · Capítulo 4
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA PROPOSICIÓN DEL MISTERIO, TERCER PUNTO DE LA PREPARACIÓN
Tramo 2 de 2
Ahora bien, por medio de estas imaginaciones, concentramos nuestro espíritu en los misterios que queremos meditar, para que no ande divagando de acá para allá, de la misma manera que enjaulamos un pájaro o sujetamos el halcón con un cordel, para tenerlo sujeto en la mano. Dirá, no obstante, alguno, que es mejor usar el simple pensamiento de la f e o una simple aprensión puramente mental y espiritual en la representación de estos misterios, o bien considerar que las cosas ocurren en tu espíritu; pero esto es demasiado sutil para los que comienzan, y, hasta que Dios no te lleve más arriba, te aconsejo, Filotea, que permanezcas en el humilde valle que te muestro.
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