Santos Apóstoles · Kindle

Parte 2 · Capítulo 8

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

ALGUNOS AVISOS ÚTILES SOBRE LA MEDITACIÓN

Tramo 3 de 4

Letra pequeñaMedianaGrande

Te ocurrirá, alguna vez, que, inmediatamente después de la preparación, tu afecto se sentirá en seguida movido hacia Dios. Entonces, Filotea, conviene darle rienda suelta, sin empeñarte en querer seguir el método que te he dado; porque, si bien, por lo regular, la consideración ha de preceder a los afectos y a las resoluciones, cuando, empero, el Espíritu Santo te da los afectos antes de la consideración, no has de detenerte en ésta quieras o no, pues su fin no es otro que mover los afectos. En una palabra, siempre que se despierten en ti los afectos, debes admitirlos y hacerles lugar, ya sea antes ya después de todas las consideraciones. Y, aunque yo he puesto los afectos después de todas las consideraciones, lo he hecho únicamente para distinguir bien las diferentes partes de la oración; por otra parte, es una regla general que nunca hay que cohibir los afectos, sino que es menester dejar que se expansionen los que se presentan. Digo esto no sólo con respecto a los demás afectos, sino también con respecto a la acción de gracias, al ofrecimiento ya la plegaria, que pueden hacerse entre las consideraciones, y que no se han de contener más que los otros afectos, si bien, después, al terminar la meditación, conviene repetirlos y continuarlos. Pero, en cuanto a las resoluciones es menester hacerlas después de los afectos y al fin de toda la meditación, antes de la conclusión, pues, como quiera que las resoluciones traen a nuestra imaginación objetos concretos y de orden familiar, nos pondrían en el peligro de distraernos, si se hiciesen en medio de los afectos.

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