Parte 2 · Capítulo 13
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LAS ASPIRACIONES, ORACIONES, JACULATORIAS Y BUENOS PENSAMIENTOS
Tramo 2 de 6
Muchos han reunido varias aspiraciones vocales, que, verdaderamente, son muy útiles; pero, si quieres creerme, no te sujetes a ninguna clase de palabras, sino pronuncia, con el corazón o con los labios, las que el amor te dicte, ya que él te inspirará todas cuantas quieras. Es verdad que hay ciertas palabras que, en este punto, tienen una fuerza especial para satisfacer al corazón-, tales son las aspiraciones tan abundantemente sembradas en los salmos de David, las diversas invocaciones del nombre de Jesús y las expresiones amorosas escritas en el Cantar de los Cantares. Los cánticos espirituales también sirven para este fin, con tal que se canten con atención.
Finalmente, así como los que están enamorados con un amor puramente humano y natural, tienen siempre fijos sus pensamientos en el ser querido, su corazón lleno de afectos para con él, su boca llena de sus alabanzas y, durante su ausencia, no pierden coyuntura de manifestar su amor por cartas, y no encuentran árbol en cuya corteza no graben el nombre del ser amado; de la misma manera, los que aman a Dios no pueden dejar de pensar en Él, suspirar por Él, aspirar a Él, hablar de Él, y querrían, si posible fuese, imprimir sobre el pecho de todas las personas del mundo el santo y sagrado nombre de Jesús. Y a esto les invitan todas las cosas, y no hay criatura que no les anuncie las alabanzas de su amado, y, como dice San Agustín, sacándolo de San Antonio, todo cuanto hay en el mundo les habla un lenguaje mudo, pero muy inteligible, en alabanza de su amor; todas las cosas les inspiran buenos pensamientos, de los cuales nacen, después, muchos movimientos y aspiraciones hacia Dios. He aquí algunos ejemplos.
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