Parte 2 · Capítulo 16
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
QUE ES MENESTER HONRAR E INVOCAR A LOS SANTOS
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Puesto que, con mucha frecuencia, nos envía Dios sus inspiraciones, por medio de sus ángeles, también nosotros hemos de hacer llegar a Él nuestras aspiraciones por el mismo camino. Las almas santas de los difuntos, que están en el paraíso con los ángeles, y que, como dice Nuestro Señor, son iguales y semejantes a los ángeles, desempeñan el mismo oficio: el de inspirarnos y el de suspirar por nosotros con sus santas oraciones. Filotea, unamos nuestros corazones a estos celestiales espíritus y almas bienaventuradas, y, así como los pequeños ruiseñores aprenden a cantar de los que son mayores, de la misma manera, por la sagrada amistad que entablaremos con los santos, sabremos orar y cantar mejor las divinas alabanzas: «Cantaré salmos -decía David-en presencia de los ángeles>.
Honra, venera y reverencia, de un modo especial, a la sagrada y gloriosa Virgen María: ella es la Madre de nuestro Padre, que está en los cielos y, por consiguiente, es nuestra gran Madre. Acudamos, pues, a ella y, como hijitos suyos, lancémonos a su regazo con una perfecta confianza; en todo momento y en todas las ocasiones, acudamos a esta Madre, invoquemos su amor maternal, procuremos imitar sus virtudes y tengamos para con ella un verdadero corazón de hijo.
Familiarízate mucho con los ángeles; contémplalos con frecuencia, invisiblemente presentes en tu vida, y, sobre todo, estima y venera el de la diócesis a la cual perteneces, a los de las personas con quienes convives, y, especialmente, al tuyo; suplícales con frecuencia, alábales siempre y sírvete de su ayuda y auxilio en todos los negocios, espirituales y temporales, para que cooperen a tus intenciones .
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