Parte 2 · Capítulo 18
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
COMO SE HAN DE RECIBIR LAS INSPIRACIONES
Tramo 2 de 4
Aunque la inspiración se prolongase durante todo el tiempo de nuestra vida no seríamos, sin embargo, agradables a Dios, si no nos deleitásemos en ella; al contrario: su divina Majestad ::>e ofendería, como se ofendió contra los israelitas, con los cuales, como Él mismo nos lo dice, estuvo por espacio de cuarenta años exhortándoles a que se convirtiesen, sin que jamás hubiesen querido saber nada de ello, por lo que juró, en su ira, que no entrarían en el lugar de su reposo. Así, el galán que hubiese estado, durante mucho tiempo, haciendo la corte a una doncella, quedaría después muy ofendido, si ella no quisiera saber nada del casamiento.
El placer que encontramos en las inspiraciones nos acerca mucho a la gloria de Dios, con lo que ya comenzamos a ser agradables a la divina Majestad, pues, aunque esta complacencia no sea un verdadero consentimiento, es una cierta disposición. Y, si es muy buena señal y cosa muy útil complacerse en oír la palabra de Dios, que es como una inspiración interior, es también cosa buena y agradable a Dios complacerse en la inspiración interior; ésta es aquella complacencia de la cual habla la Esposa, cuando dice: «Mi alma se ha derretido de gozo, cuando ha hallado a mi muy amado». Así, el galán está muy contento de la damisela a quien sirve, cuando ve que es correspondido y que ella se complace en su servicio.
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