Parte 3 · Capítulo 1
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA ELECCIÓN QUE CONVIENE HACER EN CUANTO AL EJERCICIO DE LAS VIRTUDES
Tramo 3 de 8
Entre los ejercicios de las virtudes, hemos de escoger el que cuadre mejor con nuestro cargo, y no el que es más conforme a nuestro gusto. Santa Paula sentía mucho placer en las asperezas de las mortificaciones corporales, para gozar más fácilmente de las dulzuras espirituales, pero mayor era el deber de obediencia a sus superiores, por lo cual reconoce San Jerónimo que era merecedora de reprensión, porque, contra el parecer de su obispo, hacía abstinencias inmoderadas. Por el contrario, los apóstoles, encargados de predicar el Evangelio por todo el mundo y de distribuir el pan del cielo a las almas, creyeron, muy acertadamente, que habrían obrado mal si se hubiesen distraído de este santo ejercicio para practicar la virtud de socorrer a los pobres, aunque esta virtud sea muy excelente. Cada vocación tiene necesidad de practicar alguna especial virtud: unas son las virtudes del prelado, otras las del príncipe, otras las del soldado, otras las de una mujer casada, otras las de una viuda; y, aunque todos han de tener todas las virtudes, no todos, empero, las han de practicar igualmente, sino que cada uno ha de ejercitarse, particularmente, en aquellas que exige el género de vida a que ha sido llamado.
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