Parte 3 · Capítulo 3
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA PACIENCIA
Tramo 3 de 6
Seas paciente, no sólo en lo más grande y principal de las aflicciones que te sobrevengan, sino también en lo accesorio y accidental que de ellas se deriva. Muchos querrían soportar algún mal, pero sin sentir la molestia. «Poco me importaría, dice uno, haberme empobrecido, si no fuese porque esto me privará de servir a mis amigos, de educar a mis hijos y de vivir de una manera honrosa, según quisiera». Y otro dirá: «Yo no me apuraría, si no fuese porque el mundo creerá que esto ha ocurrido por mi culpa». Otro fácilmente se conformaría con paciencia, que hablasen mal de él, con tal que nadie creyese al calumniador. Otros quisieran sufrir algunas molestias del mal, pero no todas; no se impacientan, dicen, porque están enfermos, sino porque no tienen recursos para hacerse cuidar, o bien por las molestias que causan a los que les rodean. Mas yo digo, Filotea, que hay que tener paciencia, no sólo para estar enfermo, sino también para tener la enfermedad que Dios quiere, donde quiere, entre las personas que quiere y con las incomodidades que quiere, y así de todas las otras tribulaciones.
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