Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 5

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA HUMILDAD MÁS INTERIOR

Tramo 1 de 6

Letra pequeñaMedianaGrande

Pero tú, Filotea, deseas que te conduzca más adelante por el camino de la humildad, pues todo lo que te he dicho es más bien prudencia que humildad; ahora, pues, iremos más allá.

Muchos no quieren ni se atreven a pensar y a considerar las gracias que Dios les ha hecho en particular, temerosos de sentir vanagloria y complacencia, en lo cual, ciertamente, se engañan, porque, corno dice el gran Doctor Angélico, el verdadero medio para alcanzar el amor de Dios, es la consideración de sus beneficios; cuanto más los conozcamos, más le amaremos; y como que los beneficios particulares mueven más que los comunes, deben ser considerados con más atención.

A la verdad, nada Puede humillarnos tanto delante de la misericordia de Dios como la consideración de sus beneficios, ni nada puede humillarnos tanto delante de su justicia como la multitud de nuestros pecados. Consideremos lo que Él ha hecho por nosotros y lo que nosotros hemos hecho contra Él, y, así como pensamos minuciosamente en nuestros pecados, pensemos también minuciosamente en sus gracias. No hemos de temer que lo que Dios ha puesto de bueno en nosotros nos hinche, mientras tengamos bien presente esta verdad: que nada de cuanto hay en nosotros es nuestro. ¡Ah, Señor! ¿Dejan los mulos de ser animales pesados y mal olientes, por el hecho de llevar a cuestas los muebles preciosos y perfumados del príncipe? ¿Qué tenemos de bueno, que no hayamos recibido? Y, si lo hemos recibido, ¿por qué nos hemos de ensoberbecer? Al contrario, la consideración viva de las gracias recibidas nos humilla, pues el conocimiento engendra el reconocimiento.

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