Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 10

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

QUE ES MENESTER TRATAR LOS NEGOCIOS CON CUIDADO, PERO SIN AFÁN NI INQUIETUD

Tramo 3 de 3

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Y, en todos tus negocios, estriba únicamente en la providencia de Dios, pues sólo por ella tendrán éxito tus designios; trabaja, empero, por tu parte, suavemente, para cooperar con la Providencia, y después, cree que, si confías en Dios, el resultado que obtengas siempre será el más provechoso para ti, ya te parezca bueno, ya malo, según tu particular juicio.

Haz como los niños, que dan una de sus manos a su padre, y, con la otra, cogen fresas o moras junto a los cercados; asimismo, mientras vas reuniendo y manejando los bienes de este mundo con una de tus manos, coge siempre, con la otra, la mano del Padre celestial, y vuélvete de vez en cuando hacia Él, para ver si está contento de tu trabajo o de tus ocupaciones, y, sobre todo, guárdate de soltarle la mano y de sustraerte a su protección, pensando que cogerás y allegarás más, porque, si Él te abandonase, no darías un paso sin caer de bruces en tierra. Quiero decir, Filotea, que cuando estés en medio de las ocupaciones naturales y quehaceres comunes, que no exigen una atención demasiado fuerte ni absorbente, pienses más en Dios que en el trabajo, y, cuando éste sea de tanta importancia que exija toda tu atención para ser bien hecho, fija, de vez en cuando, la vista en Dios, como lo hacen los que navegan por el mar, los cuales, para ir al lugar que desean, miran más al cielo que abajo por donde andan remando. Así Dios trabajará contigo, en ti y por ti, y tu trabajo irá acompañado de consuelo.

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