Parte 3 · Capítulo 14
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA POBREZA DE ESPÍRITU PRACTICADA EN MEDIO DE LAS RIQUEZAS
Tramo 1 de 4
« Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos» ; luego, desgraciados los ricos de espíritu, porque de ellos es la desgracia del infierno. Es rico de espíritu aquel que tiene las riquezas en su espíritu o su espíritu en las riquezas; aquel es pobre de espíritu, que no tiene las riquezas en su espíritu ni su espíritu en las riquezas. Los halcones construyen sus nidos en forma de pelota y sólo dejan en ellos una abertura en la parte superior; los dejan en la orilla, junto al mar, y los hacen tan fuertes e impenetrables, que, aunque se los lleven las olas, nunca puede entrar en ellos el agua, sino que siempre flotan, y permanecen en medio del mar, sobre el mar y como señores del mar. Tu corazón, querida Filotea, ha de ser como estos nidos, abierto solamente al cielo e impenetrable a las riquezas y a las cosas perecederas; si posees alguna de estas cosas, guarda tu corazón libre de todo afecto a ellas; haz que siempre se mantenga por encima de todo y que, en medio de las riquezas, permanezca sin riquezas y sea señor de las riquezas. No, no pongas este espíritu celestial en las riquezas de la tierra; haz que se conserve siempre superior, sobre ellas y no debajo de ellas.
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