Parte 3 · Capítulo 20
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA DIFERENCIA ENTRE LA AMISTAD VERDADERA Y LAS AMISTADES FALSAS
Tramo 3 de 3
en demandas carnales y malolientes, y, si no son aceptadas, en injurias, calumnias, imposturas, tristezas, confusiones y celos, que degeneran, muchas veces, en embrutecimiento y locura; pero la amistad casta siempre es honesta, cortés y amable por igual, y nunca se muda, si no es en una más perfecta y pura unión de espíritu, imagen de la amistad bienaventurada que se vive en los cielos.
Dice San Gregorio Nacianceno que el pavo real, cuando chilla y abre la rueda con las plumas extendidas, excita mucho la lubricidad de las parejas que le oyen. Cuando un hombre comienza a pavonearse, a engalanarse, a halagar, a silbar y a murmurar a los oídos de una mujer, sin miras al santo matrimonio, ¡oh! indudablemente no pretende otra cosa más que provocarla a alguna acción impúdica; y la mujer, si es honrada, tapará sus orejas, para no oír el grito de este pavo real ni la voz del fascinador que quiere encantarla; porque, si le escucha, ¡oh Dios mío, qué mal augurio de la futura pérdida del corazón!
El joven que hace ademanes, gestos y caricias, o bien dice palabras en las cuales no quisiera ser sorprendido por su padre, madre, esposa o confesor, da, con ello, pruebas de que se trata de otra cosa que del honor y de la conciencia. La Santísima Virgen se turbó al ver un ángel en forma humana, porque estaba sola y le tributaba muy grandes elogios, aunque celestiales.
¡Oh Salvador del mundo!, la pureza teme a un ángel en figura humana, y ¿por qué, pues, la impureza no temerá a un hombre, aunque sea en figura de ángel, cuando le dirige alabanzas sensuales y humanas?
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.