Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 22

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

ALGUNAS OTRAS ADVERTENCIAS SOBRE LAS AMISTADES

Tramo 3 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

Y no hablo sino de las imperfecciones, porque, en cuanto a los pecados, ni los hemos de admitir, ni los hemos de soportar en el amigo. Es una amistad débil o mala, ver al amigo en peligro y no socorrerle, verle morir de una apostema y no atreverse a clavarle el bisturí de la corrección para salvarle. La verdadera y viva amistad, no puede conservarse entre los pecados. Se dice de la salamandra que apaga el fuego sobre el cual se acuesta, y el pecado destruye la amistad, porque no puede subsistir si no es sobre la verdadera virtud. j Cuánto menos, pues, hay que pecar por motivos de amistad! El amigo es enemigo, cuando quiere inducirnos al pecado, y merece perder la amistad, cuando pretende perder y condenar al amigo; y una de las señales más seguras de la falsa amistad es verla sostenida con una persona viciada por el pecado, sea cual sea éste. Si la persona a quien amamos es viciosa es sin duda nuestra amistad, porque, no pudiendo referirse a la virtud verdadera, forzosamente ha de tomar pie de alguna virtud frívola o de alguna cualidad sensual.

La sociedad formada entre comerciantes con miras al provecho temporal, no tiene más que la apariencia de verdadera amistad, porque se inspira, no en el amor a las personas, sino en el amor al lucro.

Finalmente, estas dos divinas afirmaciones son dos grandes columnas para asegurar bien la vida cristiana. Una es del Sabio: «El que teme a Dios siempre tendrá buena amistad»; la otra es de Santiago Apóstol: «La amistad de este mundo es enemiga de Dios».

Siguiente capítulo

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.