Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 23

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LOS EJERCICIOS DE LA MORTIFICACIÓN EXTERIOR

Tramo 1 de 8

Letra pequeñaMedianaGrande

Los que entienden en cosas rústicas y campestres aseguran que si se escribe una palabra sobre una almendra bien entera, y después se encierra ésta de nuevo en la cáscara, bien colocada y cerrada con todo cuidado, y se planta de esta manera, todo el fruto que el árbol producirá después, llevará igualmente escrito y grabado el mismo nombre, En cuanto a mí, Filotea, nunca he podido aprobar el método de aquellos que, para reformar al hombre, empiezan por el exterior, por el porte, por los vestidos, por los cabellos.

Muy al contrario, me parece que es menester comenzar por el interior: «Convertios a Mí de todo corazón», nos dice Dios: «Hijo mío, dame tu corazón»; porque así, siendo el corazón la fuente de los actos, son éstos lo que aquél es. El divino Esposo, al convidar al alma, le dice: «Ponme un sello sobre tu corazón, como un sello como sobre tu brazo». Sí, ciertamente, pues cualquiera persona que tenga a Jesucristo en su corazón, lo tiene también en todas sus acciones exteriores.

Por esto, amada Filotea, he querido, ante todo, grabar y escribir en tu corazón este santo y sagrado: VIVA JESÚS, bien convencido de que, después de esto, tu vida, que proviene de tu corazón, como el almendro de la almendra, producirá todos los actos, que son sus frutos, escritos y grabados con el mismo nombre de salvación, y que, tal como vivirá Jesús en tu corazón, vivirá también en todas tus exterioridades, y se manifestará en tus ojos, en tu boca, en tus manos y aun en tus cabellos, y podrás decir santamente, a imitación de San Pablo:

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