Parte 3 · Capítulo 26
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DEL HABLAR, Y PRIMERAMENTE CÓMO HAY QUE HABLAR CON DIOS
Tramo 2 de 2
Sobre todo, este oficio angélico se ha de desempeñar con dulzura, no a guisa de corrección, sino en forma de inspiración, porque es una maravilla ver cuán poderoso cebo es, para ganar los corazones, la suavidad y la amable proposición de alguna cosa buena.
Nunca, pues, hables de Dios ni de la devoción como por compromiso y pasatiempo, sino siempre con atención y devoción; y te digo esto para librarte de una notoria vanidad que se echa de ver en muchos que profesan la devoción, los cuales, en toda ocasión, dicen palabras santas y fervorosas, como por rutina y sin pensar en ello, y, después de haberlas dicho, creen que son lo que las palabras dan a entender, lo cual no es verdad.
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