Parte 3 · Capítulo 30
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
ALGUNOS OTROS AVISOS ACERCA DEL HABLAR
Tramo 2 de 3
San Agustín había dicho en el libro de sus Confesiones, que su alma y la de su amigo no eran más que una sola alma, y que esta vida era para él horrible después de la muerte de aquél, porque no quería vivir a medias, pero que, por este motivo no quería morir, a saber, por temor de que su amigo muriese del todo. Estas palabras le parecieron después demasiado artificiosas y afectadas, por lo que se desdice de ellas en el libro de sus Retractaciones, llamándolas necedad. ¿No ves, amada Filotea, cuán delicada es esta hermosa alma, en lo que atañe a la afectación en las palabras? Ciertamente, es un gran adorno de la vida cristiana la fidelidad, la franqueza y la sinceridad en el hablar. «Yo dije: tendré cuidado en mis caminos, para no pecar con mi lengua... ¡Ah Señor!, pon guardia en mi boca, y una puerta que cierre mis labios», decía David.
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