Parte 3 · Capítulo 31
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LOS PASATIEMPOS Y RECREACIONES, Y, EN PRIMER LUGAR, DE LAS QUE SON LÍCITAS Y LAUDABLES
Tramo 2 de 2
Conviene tan sólo guardarse del exceso, ya en el tiempo que en ellos se emplea, ya en las apuestas que se hacen; porque, si se emplea en ello demasiado tiempo, ya no es recreación, sino ocupación, y entonces no se da esparcimiento al ánimo ni al cuerpo, sino que se le aturde y agota. Después de seis horas de jugar al ajedrez, se siente gran pesadez de cuerpo y fatiga de espíritu; jugar mucho tiempo a la pelota no es recrear el cuerpo, sino cansarlo.
Ahora bien, si la apuesta, es decir, lo que se juega, es demasiado crecida, los afectos de los jugadores se desordenan, aparte de que es injusto exponer grandes cantidades a la habilidad y al ingenio tan poco importantes y tan inútiles como lo son las habilidades del juego.
Pero sobre todo, Filotea, procura no aficionarte a todas estas cosas; porque, por honesta que sea una recreación, es vicio el poner en ella el corazón y el afecto. No niego que se haya de jugar con gusto mientras se juega, porque lo contrario ya no sería recreación; lo que sí digo es que no hemos de poner el afecto en el juego, de tal manera que lo deseemos, nos dejemos dominar por él y lo esperemos con excesivas ansias.
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