Parte 3 · Capítulo 35
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
QUE ES NECESARIO SER FIEL EN LAS OCASIONES GRANDES Y EN LAS PEQUEÑAS
Tramo 4 de 4
Por esto te consejo, cuanto me es posible, que imites a aquella mujer fuerte tan alabada de Salomón, la cual, como él dice, emprendía cosas fuertes, generosas y elevadas, y, a pesar de ello, no dejaba de hilar ni de hacer rodar el huso. «Ha puesto la mano en cosas atrevidas y sus dedos han cogido el huso». Pon la mano en cosas de vuelo, ejercitándote en la oración y meditación, en recibir los sacramentos, en comunicar el amor de Dios a las almas, en derramar buenas inspiraciones sobre los corazones, y, finalmente, en hacer obras grandes y de envergadura, según tu vocación; pero no olvides tu huso ni el cáñamo, es decir, practica las virtudes pequeñas y humildes, que son como flores que crecen al pie de la cruz: servir a los pobres, visitar a los enfermos, sostener a la familia, con los trabajos que esto acarrea, y una actividad útil, que no te deje estar ociosa; y, en medio de estas ocupaciones, haz consideraciones parecidas a las de Santa Catalina de Sena, que acabo de mencionar.
Las ocasiones de servir a Dios en cosas grandes, raras veces se ofrecen, pero las pequeñas ocurren a diario; ahora bien, «el que es fiel en lo poco -dice el mismo Salvador-, le constituiré sobre lo mucho». Haz, pues, todas las cosas en nombre de Dios, y todas serán bien hechas. Ya comas, ya bebas, ya duermas, ya te recrees, ya des vueltas al asador, mientras sepas enderezar bien tus quehaceres, aprovecharás mucho en la presencia de Dios, sí haces todas las cosas porque Dios quiere que las hagas.
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