Parte 3 · Capítulo 36
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
QUE ES MENESTER TENER EL CRITERIO JUSTO Y RAZONABLE
Tramo 2 de 3
En todo, preferimos los ricos a los pobres, aunque no sean de mejor condición ni más virtuosos; más aún preferimos a los que andan mejor vestidos. Exigimos nuestros derechos con todo rigor, y queremos que los demás se queden cortos en la exigencia de los suyos; nos mantenemos inflexiblemente altivos, y queremos que los demás se humillen y se rebajen; fácilmente nos quejamos del prójimo, y no queremos que nadie se queje de nosotros; siempre nos parece mucho lo que hacemos por los demás, y nos parece que es nada lo que ellos hacen por nosotros. En una palabra, somos como las perdices de Pafiagonia, que tienen dos corazones, porque tenemos un corazón dulce, benévolo y delicado para con nosotros, y un corazón duro, severo y riguroso para con el prójimo.
Tenemos dos pesas: una para pesar nuestras comodidades, con las mayores ventajas, y otra para pesar las del prójimo, con las mayores desventajas; ahora bien, como dice la Escritura:
«por sus labios engañosos habla un corazón doblado», es decir, tienen dos corazones; y el tener dos pesas: una maciza, para recibir y otra ligera, para dar, es una cosa abominable delante de Dios.
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