Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 38

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

AVISO A LAS PERSONAS CASADAS

Tramo 2 de 11

Letra pequeñaMedianaGrande

Sobre todo exhorto a los casados al amor mutuo, que tanto les recomienda el Espíritu Santo en la Sagrada Escritura. ¡Oh casados!, nada es decir: «Amaos los unos a los otros con amor natural», porque las parejas de tórtolas también lo hacen; ni decir: «Amaos con un amor humano», porque los paganos también han practicado este amor; mas yo os digo con el gran Apóstol: «Maridos, amad a vuestras esposas como Jesucristo ama a su Iglesia; esposas, amad a vuestros maridos, como la Iglesia ama a su Salvador». Fue Dios que llevó a Eva a nuestro primer padre Adán y se la dio por esposa; es también Dios, amigos míos, quien, con su mano invisible, ha hecho el nudo del sagrado lazo de vuestro matrimonio, y quien ha dado los unos a los otros. ¿ Por qué, pues, no os amáis con un amor enteramente santo, sagrado y divino?

El primer efecto de este amor es la unión indisoluble de vuestros corazones. Cuando se pegan con cola dos piezas de abeto y se juntan, si la cola es fina, la unión será tan fuerte que antes romperán por cualquier otro lugar que por el de la juntura. Ahora bien, es Dios quien une el marido con la esposa con su propia sangre; por esto esta unión es tan fuerte, que antes el alma se se parará del cuerpo de uno o del otro, que el marido de la mujer. Pero esta unión no se entiende principalmente del cuerpo, sino del corazón, del afecto y del amor.

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