Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 39

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LA HONESTIDAD DEL TÁLAMO NUPCIAL

Tramo 4 de 5

Letra pequeñaMedianaGrande

7. Es una señal indudable de un espíritu perverso, vil, abyecto e innoble, pensar en los manjares y en la comida antes de la hora, y todavía más deleitarse, después de comer, con el placer que se ha sentido durante la comida, entreteniéndose en ello con palabras y pensamientos, y revolcando el espíritu en el recuerdo del placer experimentado al tragar los manjares, como lo hacen aquellos que, antes de comer, tienen el ánimo en el asador y, después de comer, en los platos; personas dignas de ser galopines de cocina, que, como dice San Pablo, hacen de su vientre un Dios. Las personas honorables sólo piensan en la mesa cuando se sientan a ella, y, una vez han comido, se lavan las manos y la boca para no sentir más ni el sabor ni el olor de lo que han comido. El elefante no es sino una bestia enorme, pero es la más digna de cuantas viven en la tierra y la que tiene más juicio. Quiero referir un rasgo de su honestidad: nunca cambia de compañera, y ama tiernamente a la que ha escogido, con la cual, empero, no se junta más que de tres en tres años, por espacio de cinco días, y con tanto secreto que jamás nadie le ha visto en este acto; pero harto se conoce el sexto día, cuando, antes de hacer cualquier otra cosa, se va derechamente al río, donde lava todo su cuerpo, y no quiere volver a su grupo antes de haberse purificado. ¿No son estas cosas hermosos y honestos instintos de este animal, con los cuales invita a los casados a no permanecer encenagados en la sensualidad y en los placeres experimentados por razón de su estado, sino a lavar el corazón y el afecto, una vez pasados; y a purificarse lo antes posible, para practicar después otros actos más puros y elevados, con toda la libertad del espíritu?

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