Parte 3 · Capítulo 39
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DE LA HONESTIDAD DEL TÁLAMO NUPCIAL
Tramo 2 de 5
3. Así como los que comen por el deber de mutua condescendencia, han de comer con libertad y no como forzados a ello, y, además, han de procurar dar a entender aue comen con apetito, de la misma manera el débito nupcial se ha de satisfacer fiel y francamente, como si se tuviese la esperanza de tener hijos, aunque, por alguna causa, esta esperanza hubiese desaparecido.
4. Comer, no por los dos primeros motivos, sino, simplemente, para complacer el apetito es cosa tolerable, pero no laudable, ya que el simple placer del apetito sensitivo no puede ser un fin suficiente para hacer que sea laudable un acto; basta con que sea tolerable.
5. Comer, no por simple apetito, sino por exceso y desorden, es cosa más o menos vituperable, según que el exceso sea grande o pequeño.
6. Ahora bien, el exceso en el comer no sólo consiste en la cantidad, sino también en la forma y manera cómo se come. Es notable, amada Filotea, que la miel, tan apropiada y tan saludable para las abejas, pueda de todas maneras, perjudicarlas tanto, que llegue a ponerlas enfermas, como ocurre cuando comen demasiado, sobre todo en primavera, porque les produce como cierta disentería, y, a veces, las mata inevitablemente, como cuando quedan cubiertas de miel por delante de su cabeza y en sus aletas.
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