Santos Apóstoles · Kindle

Parte 3 · Capítulo 40

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

AVISO A LAS VIUDAS

Tramo 3 de 7

Letra pequeñaMedianaGrande

2. Además de esto, es menester que esta renuncia de las segundas nupcias se haga única y simplemente para poner con más pureza todos los afectos en Dios y unir del todo el propio corazón con el de la divina Majestad; porque si el deseo de dejar ricos a los hijos, o cualquiera otra pretensión mundana, es la que retiene a la viuda en su viudez, quizá recibirá por ello alabanza, pero no delante de Dios, pues, delante de Dios, únicamente puede ser alabado lo que se hace para agradarle.

3. Es también necesario que la viuda, para ser verdaderamente tal, viva alejada y privada de los goces profanos. «La viuda que vive en medio de delicias -dice San Pablo-, está muerta en vida». Querer ser viuda, y complacerse, no obstante, en ser halagada, acariciada y festejada; querer tomar parte en los bailes, danzas y festines; querer andar perfumada, adornada y acicalada, esto no es ser viuda; esto es ser viuda en cuanto al cuerpo, pero estar muerta en cuanto al alma. ¿ Qué más da que la enseña del templo de Adonis y del amor profano esté confeccionada con cintas blancas, dispuestas en forma de penachos, o de gasa, a manera de red, colocada alrededor del rostro? Con frecuencia el color negro se presta más que el blanco a la vanidad, porque da más realce al color del rostro. La viuda, conociendo por propia experiencia la manera como las mujeres pueden agradar a los hombres, pone en el alma de éstos, cebos más peligrosos. Luego, la viuda que anda entre estos locos placeres está muerta en vida y no es más que un ídolo de viudez.

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