Parte 4 · Capítulo 2
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
QUE ES MENESTER TENER BUEN ÁNIMO
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La luz, aunque deseable y hermosa a nuestros ojos, los deslumbra sin embargo cuando han permanecido mucho tiempo en las tinieblas, y antes de que una persona se acostumbre al trato de los habitantes de una región, por corteses y amables que sean, se encuentra extraño entre ellos. Podrá ocurrir muy bien, mi querida Filotea, que con este cambio de vida, se produzcan muchas turbaciones en tu interior y que este grande y general adiós, que has dado a las locuras y a las bagatelas del mundo, te cause algún sentimiento de tristeza y de desaliento. Si esto ocurre, te ruego que tengas un poco de paciencia, pues no será nada; no es más que un poco de extrañeza que te causa la novedad; después recibirás diez mil consolaciones. Quizás, al principio, te dolerá dejar la gloria que los locos y los burlones te daban en tus frivolidades; pero, ¡ah!, ¿quieres perder la gloria eterna que Dios te dará de verdad? Las vanas diversiones y los vanos pasatiempos, en los cuales has empleado tus años, todavía se ofrecerán a tu corazón, para tentarle e inclinarle a su lado; mas ¿tendrás valor para renunciar a aquella eternidad bienaventurada por tan engañadoras ligerezas?
Créeme, si perseveras, no tardarás en recibir en tu corazón dulzuras tan deliciosas y agradables, que confesarás que el mundo no tiene sino hiel, en comparación de esta miel, y que un solo día de devoción vale más que mil años de vida mundana.
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