Parte 4 · Capítulo 5
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
ALIENTO PARA EL ALMA QUE SE ENCUENTRA TENTADA
Tramo 2 de 2
Cuando un hombre se desmaya y no da señales de vida, ponen la mano sobre el corazón, y, por poco movimiento que en él adviertan, creen que todavía vive y que, con algún medicamento especial o algún reconfortante, podrá recuperar la fuerza y los sentidos. De la misma manera suele ocurrir que, por la violencia de las tentaciones, parece que el alma cae en un total desfallecimiento de sus fuerzas y que, como desmayada, no tiene ya vida espiritual ni movimiento. Veamos si el corazón y la voluntad tienen todavía movimiento espiritual, es decir, si se niegan a consentir y a seguir la tentación y la delectación; porque, mientras el corazón ofrezca resistencia, podemos estar seguros de que la caridad, vida de nuestra alma, está en nosotros, y de que Jesucristo, nuestro Salvador, permanece en nuestra alma, aunque esté en ella oculto y embozado. De manera que, mediante el constante ejercicio de la oración, de los sacramentos y de la confianza en Dios, recuperaremos nuestras fuerzas y viviremos una vida llana y agradable.
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