Santos Apóstoles · Kindle

Parte 4 · Capítulo 13

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

DE LOS CONSUELOS ESPIRITUALES Y SENSIBLES Y CÓMO HAY QUE CONDUCIRSE EN ELLOS

Tramo 8 de 9

Letra pequeñaMedianaGrande

No, Filotea, estos bienes no nos hacen mejores, porque, como he dicho, la devoción no consiste en esto. Digamos más bien: « ¡ Oh! ¡qué bueno es Dios para los que esperan en Él, para el alma que le busca! » El que tiene azúcar en la boca no puede decir que su boca es dulce, sino que es dulce el azúcar. De la misma manera, aunque esta dulzura espiritual es muy buena, y muy bueno el Dios que nos la da, no se sigue de aquí que sea bueno el que la recibe. b) Reconozcamos que todavía somos niños pequeños, que necesitamos aún del pecho, y que estos confites se nos dan porque tenemos el espíritu tierno y delicado, el cual necesita cebos y golosinas para ser atraído al amor de Dios. c) Mas, después de esto, hablando en general y de ordinario, recibamos humildemente estas gracias y favores, y tengámoslos por muy grandes, no por lo que son en sí, sino porque es la mano de Dios la que los pone en nuestro corazón, como le ocurriría a una madre, que para acariciar a su hijo, le pusiere ella misma los confites en la boca uno tras otro, pues, si el hijo fuese capaz de entenderlo, apreciaría más la dulzura de los halagos y de las caricias de su madre, que la dulzura de las mismas golosinas. Así también, Filotea, mucho es sentir estas dulzuras, pero la dulzura de las dulzuras está en considerar que Dios, con su mano amorosa y maternal, nos las pone en la boca, en el corazón, en el alma y en el espíritu. d) Una vez las hayamos recibido con humildad, empleémoslas con mucho cuidado, según las intenciones de Aquel que nos las da. ¿ Con qué fin creemos que Dios nos da estas dulzuras? Para hacernos suaves con todos y amorosos con Él. La madre da el confite a su hijo para

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