Parte 5 · Capítulo 3
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
DEL EXAMEN DE NUESTRA ALMA SOBRE EL AVANCE EN LA VIDA DEVOTA
Tramo 2 de 2
Así, pues, para comenzar bien este examen: 1. Ponte en la presencia de Dios. 2. Invoca el Espíritu Santo, pidiéndole luz y claridad, para que puedas conocerle bien, como San Agustín, que exclama delante de Dios: « ¡Oh Señor, conózcame a mí, conózcate a Ti!»; y San Francisco, que preguntaba a Dios, diciendo: «¿Quién eres Tú y quién soy yo?» Declara que no quieres conocer tus progresos sino para alegrarte en Dios; no para glorificarte, sino para glorificar a Dios y darle las gracias. 3. Asegura que, si, como crees, descubres que has aprovechado poco, o bien que has retrocedido, de ninguna manera querrás abatirte por ello ni enfriarte por ninguna clase de desaliento o relajación de ánimo, sino que, al contrario, querrás alentarte y animarte más, humillarte y poner remedio a tus defectos, con el auxilio de la gracia de Dios.
Hecho esto, considerarás despacio y tranquilamente cómo, hasta la hora presente, te has portado con Dios, con el prójimo y contigo misma.
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