Santos Apóstoles · Kindle

Parte 5 · Capítulo 4

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

EXAMEN DEL ESTADO DE NUESTRA ALMA CON RELACION A DIOS

Tramo 2 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

5. ¿ Cómo está tu corazón para con el mismo Dios? ¿Se complace tu corazón en acordarse de Dios? ¿No siente una suavidad agradable? «¡Ah! -dice David-, me he acordado de Dios y me he deleitado». ¿Sientes en tu corazón cierta facilidad en amarle y un gusto especial en saborear este amor? ¿Goza tu corazón al pensar en la inmensidad de Dios, en su bondad, en su suavidad? S i el recuerdo de Dios viene a tu mente en medio de las ocupaciones del mundo y de las vanidades, ¿te detienes en él y te conmueve? ¿Te parece que tu corazón se inclina hacia él y, en cierta manera, se adelanta? Ciertamente, hay almas que son así. Si el marido de una mujer vuelve de lejanas tierras, enseguida que la esposa se da cuenta de su regreso y oye su voz, aunque esté muy atareada y dominada por alguna violenta consideración en medio de sus ocupaciones, su corazón, empero, no queda sujeto, sino que deja los demás pensamientos para pensar en su recién llegado esposo. Lo mismo les ocurre a las almas que aman a Dios; aunque anden muy atareadas, cuando les asalta el recuerdo de Dios, casi apartan la atención de todo lo restante, a causa del gozo que sienten de que vuelva este amable recuerdo, lo cual es muy buena señal.

6. ¿Cómo está tu corazón con respecto a Jesucristo, Dios y Hombre? ¿Estás contenta cerca de Él? Las abejas se complacen alrededor de la miel, y las avispas en la podredumbre; de la misma manera las almas buenas se gozan en Jesucristo y sienten por Él una gran ternura de corazón; pero las malas se gozan en las vanidades. 7. ¿ Cómo está tu corazón con respecto a la Santísima Virgen, los santos y el ángel de tu guarda? ¿Tienes una especial confianza en su protección? ¿Te gustan sus imágenes, su vidas, sus alabanzas?

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