Parte 5 · Capítulo 7
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
EXAMEN SOBRE LOS AFECTOS DE NUESTRA ALMA
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He desarrollado así estos puntos, cuyo examen nos da a conocer el progreso espiritual que hemos hecho, porque, en cuanto al examen de los pecados, se hace con miras a las confesiones de los que no pretenden adelantar.
No es menester, empero, ocuparse en cada uno de estos puntos sino con tranquilidad, considerando el estado de nuestro corazón con respecto a los mismos, desde que hicimos los propósitos, y examinando las faltas notables cometidas contra ellos.
Mas, para abreviar, es necesario reducir el examen al conocimiento de nuestras pasiones; y, si se nos hace pesado el examen con los pormenores dichos, podemos hacerlo considerando el estado de nuestra alma y la manera como nos hemos conducido: En nuestro amor a Dios, al prójimo y a nosotros mismos.
En nuestra aversión al pecado propio y al pecado cometido por los demás, pues hemos de desear el exterminio de ambos.
En nuestros deseos de bienes, de placeres y de honores.
En el temor de los peligros de pecar, y de perder los bienes de este mundo: tememos demasiado esto y muy poco aquello.
En la esperanza, que, tal vez, tenemos demasiado puesta en el mundo y en las criaturas, y muy poco en Dios y en las cosas eternas.
En la tristeza, si es excesiva por cosas vanas.
En el gozo, si es excesivo y por cosas indignas.
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