Parte 5 · Capítulo 10
Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales
PRIMERA CONSIDERACIÓN: DE LA EXCELENCIA DE NUESTRAS ALMAS
Tramo 2 de 2
¡Oh, hermosa alma mía!, has de decir, tú puedes conocer y amar a Dios, ¿por qué te entretienes en cosas de menor precio? Puedes aspirar a la eternidad, ¿por qué te detienes en los instantes? Este fue uno de los lamentos del hijo pródigo, el cual, habiendo podido vivir deliciosamente en la mesa de su padre, comía vilmente con las bestias. ¡Oh, alma mía!, tú eres capaz de Dios; desventurada de ti, si te contentas con lo que es menos que Dios. Eleva tu alma a esta consideración; recuérdale que es eterna y digna de la eternidad, aliéntala a que siga por este camino.
Siguiente capítuloÚltimo tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.