Santos Apóstoles · Kindle

Parte 5 · Capítulo 13

Introducción a la vida devota · San Francisco de Sales

CUARTA CONSIDERACIÓN: DEL AMOR QUE JESUCRISTO NOS TIENE

Tramo 2 de 3

Letra pequeñaMedianaGrande

Ya ves, Filotea, cuanta verdad es que el Corazón de nuestro amado Jesús veía el tuyo, desde el árbol de la cruz, y le amaba, y, por este amor, obtenía para 61 todos los bienes que jamás podrás tener, y entre otros, tus resoluciones. Sí, amada Filotea, nosotros podemos decir con Jeemías: «¡Oh Señor!, antes de que yo existiese, Tú me mirabas y me llamabas por mi nombre>, como sea que su bondad preparó, con su amor y su misericordia, todos los recursos generales y particulares de nuestra salvación, y, por consiguiente, nuestras resoluciones. Sí, ciertamente: así como la mujer que ha de ser madre prepara la cuna, las mantillas y las fajitas, y además busca nodriza para el niño que espera, aunque todavía no haya venido al mundo, así también Nuestro Señor, después de haberte concebido en su bondad y llevado en sus entrañas, al querer darte a luz para tu salvación y hacerte hija suya, preparó en el árbol de la cruz, todo lo que era menester para ti: tu cuna espiritual, tus mantillas y fajitas, tú nodriza, y todo lo que era conveniente para tu felicidad, a saber, todos los recursos, todos los alicientes, todas las gracias por las cuales conduce tu alma y quiere llevarla hasta la perfección.

¡ Ah, Dios mío! ¡ Cómo deberíamos grabar todo esto -es nuestra memoria! ¿ Es posible que yo haya sido amada, y tan dulcemente amada, de mi Salvador; que Él haya pensado particularmente en mí y en todos estos pormenores, con los cuales me ha atraído hacia Él?

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