Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 14 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Considerándose sin duda Leonia demasiado crecida para jugar a las muñecas, vino un día a nuestro encuentro con una cesta llena de vestidos, de bonitos retazos de telas y otros adornos, y acostadita encima de todo, su muñeca. Tomad, hermanitas, escoged lo que queráis, nos dijo. Celina hechó una ojeada sobre todo aquello y eligió un ovillo de cordoncillo de seda. Yo, tras un momento de reflexión, alargué la mano a mi vez diciendo: ¡Yo lo elijo todo! Y sin más cumplidos, me llevé la cesta y la muñeca. Este rasgo de mi infancia resume, por decirlo así mi vida entera. Cuando vislumbré más tarde la perfección, comprendí que para llegar a santa era preciso padecer muchísimo, aspirar siempre a lo más perfecto y olvidarse de sí misma. Comprendí que en la santidad hay muchos grados de perfección, y que el alma es libre de responder como quiera a las insinuaciones de Nuestro Señor, de hacer poco o mucho por su amor, en una palabra; que puede elegir entre los sacrificios que El le pide. Entonces, como enlos días de mi niñez, exclamé: ¡Dios mío, lo elijo todo! No quiero ser santa a medias; no tengo miedo de sufrir por Vos; tan sólo temo una cosa: conservar mi voluntad; tomadla, pues; ¡elijo todo lo que Vos queráis!

Pero me aparto del asunto, Madre querida; no he de hablar aún de mi juventud; estoy tratando de la pequeñuela de tres a cuatro años.

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.