Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 3 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Comprendí además otra cosa... y es que el amor de Nuestro Señor revélase lo mismo en el alma más sencilla, que no opone ningún obstáculo a su gracia, que en la más sublime. En efecto, propio del amor es humillarse; si todas las almas se asemejan a las de los santos Doctores que iluminaron la Iglesia, parece que Dios no descendería bastante bajo llegándose a ellas. Pero ha creado también al niño desvalido, que nada sabe sino gemir débilmente; ha creado al pobre salvaje, sin más brújula para gobernarse que la ley natural, y hasta a esos corazones se digna bajar. Estas son las flores del campo, cuya sencillez le enamora; y por el solo hecho de descender tan bajo, muestra el Señor su infinita grandeza. A la manera como el sol alumbra a la vez el alto cedro y la florecita, ilumina el Astro divino a cada alma en particular, sea grande o pequeña, y todo lo encamina a su bien; al igual que en la naturaleza, están dispuestas las estaciones, de manera que a su debido tiempo florezca hasta la más humilde margarita.

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.