Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 7 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Esta hija de mi alma no me quiere dejar un momento. Continuamente está pegada a mí; a todas partes me sigue con alegría, particularmente al jardín; pero no quiere quedarse en él si yo no estoy con ella; llora de tal manera que se ven obligados a traérmela. No hay quien le haga subir escaleras solita, si no es llamándome a cada ocasión: “¡Mamá!, ¡mamá!” Tantos escalones, tantos mamá. Y si, por desgracia, dejo de contestarle una sola vez: “¡Aquí estoy, hijita mía!” se para en seco, sin avanzar ni retroceder un paso..

Iba yo a cumplir tres años cuando escribía mi madre lo siguiente:

El otro día me preguntaba Teresita si iría al cielo: “Si eres muy buena, sí que irás”, le contesté. “Ay, mamá —replicó—, entonces, si no fuera buena, ¿me tría al infierno...? Pero yo haría una cosa: me iría volando a juntarme contigo que estarías en el cielo, y tú allí me apretarías muy fuerte en tus brazos y, ¿cómo se arreglaría Dios para separarme? Leí claramente en sus ojos que estaba persuadida de que Dios nada podría con ella st se escondía en los brazos de su madre.

María ama mucho a su hermanita, porque es una niña que a todos nos da muchas alegrías. Es su franqueza extraordinaria; graciosísimo es verla correr tras de mí para hacerme su confesión: “Mamá, he empujado a Celina una vez; le he pegado una vez, pero no volveré a hacerlo más”.

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