Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 15 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Me acuerdo de un sueño que tuve entonces y que se grabó profundamente en mi memoria. Soñé que iba a pasearme sola por el jardín, cuando de repente vi cerca de la glorieta dos espumosos diablillos que bailaban sobre un barril de cal, con agilidad asombrosa, a pesar de las pesadas cadenas que llevaban en los pies. Me miraron primero echando fuego por los ojos, y después, como poseídos de temor, los vi precipitarse, en un abrir y cerrar de ojos, en el fondo del barril. Volvieron a salir al punto por no se qué rendija, y echaron a correr, escondiéndose, por último, en la ropería, a nivel del jardín. Al verlos tan poco valientes, quise saber lo que iban a hacer, y dominando mi primer movimiento de terror, me acerqué a la ventana... Los pobres diablillos estaban allí corriendo por encima de las mesas y no sabiendo cómo arreglárselas para huir de mi vista. De cuando en cuan- -do, se acercaban inquietos a espiar por los cristales, y al verme allí todavía, comenzaban de nuevo su desesperada carrera.

Este sueño no tiene nada de extraordinario; creo con todo, que fue un medio que empleó Dios para darme a entender que un alma en estado de gracia no tiene nada que temer del demonio, el cual es cobarde, pronto a huir ante la mirada de un niño.

¡Qué feliz era yo en aquella edad, Madre mía! No sólo comenzaba a gozar de la vida, sino que la virtud encerraba mil halagos para mí. Paréceme que entonces me encontraba en las mismas disposiciones de hoy, con grandísimo dominio ya de todas mis acciones. Así, por ejemplo, tenía la costumbre de no quejarme nunca cuando me quitaban algo mío; o bien, si me acusaban injustamente, prefería callar más bien que excusarme; mas en ello no había mérito alguno por mi parte, pues lo hacía naturalmente.

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