Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 1

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Recuerdos de infancia

Tramo 10 de 16

Letra pequeñaMedianaGrande

Verdaderamente sentíame orgullosa y satisfecha de mis dos hermanas mayores; pero como me parecía que Paulina estaba muy lejos, todo el santo día no pensaba sino en ella. Cuando apenas empezaba a hablar, y me preguntaba mi madre: ¿En qué piensas?, invariablemente le respondía: En Paulina. Oía decir a veces que Paulina sería monja, y sin saber a punto fijo lo que significaba esto, pensaba: ¡Yo también seré monja! Este es uno de mis primeros recuerdos; desde entonces jamás cambié de resolución. El ejemplo de esta querida hermana fue, pues, lo que me llevó desde la edad de dos años, en pos del celestial Esposo de las vírgenes. ¡Cuántos dulces recuerdos quisiera confiarle aquí, Madre mía, acerca de mis relaciones con Vuestra Reverencia! Pero me extendería demasiado...

Mi querida Leonia ocupaba también lugar preferente en mi corazón; me quería mucho y cuando volvía de clase, al anochecer, mientras la familia estaba de paseo, se quedaba conmigo; todavía me parece escuchar su dulce voz y las bonitas cantinelas que me cantaba para hacerme dormir. Recuerdo perfectamente la ceremonia de su Primera Comunión. Mi madre, siguiendo la piadosa costumbre de las familias acomodadas de Alenzón, visitó a una niña pobre, que fue la compañera de mi hermana en aquel bendito día. También me acuerdo muy bien de ella; no se separó un instante de Leonia, y por la tarde en el convite de la familia, le reservaron el sitio de honor. Desgraciadamente era yo demasiado pequeña para asistir a aquel piadoso festín, pero algo participé de él, gracias a la bondad de mi padre, que a la postre fue a llevar a su reinecita su parte del gran pastel.

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