Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 2

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La muerte de su madre

Tramo 14 de 17

Letra pequeñaMedianaGrande

Esto no obstante, Dios me mostró un día en visión extraordinaria, la viva imagen de ese dolor venidero. Papá estaba de viaje y debía tardar algunos días en volver; serían poco más o menos las dos o las tres de la tarde; brillaba el sol con vivo resplandor y la naturaleza toda parecía de fiesta. Estaba yo sola, asomada a una ventana que daba a la huerta, con la imaginación llena de alegres pensamientos, cuando vi ante el lavadero, enfrente de mí, un hombre vestido enteramente como papá, de su misma estatura y manera de andar, pero además muy encorvado y envejecido. Digo envejecido, refiriéndome al conjunto de su persona, porque no le veía la cara, pues llevaba la cabeza cubierta con un denso velo. Con paso acompasado, avanzaba lentamente alo largo de mi jardincito. Me sobrecogió el ánimo un sentimiento de terror sobrenatural, y llamé en voz muy alta y temblorosa: ¡Papá! ¡Papá!... Pero el misterioso personaje no daba muestras de oírme; continuó su camino sin volverse siquiera, dirigiéndose a un grupo de abetos que dividía la avenida central del jardín. Esperaba verle aparecer otra vez al lado de los altos árboles; mas la visión profética se había desvanecido.

Todo esto duró sólo un instante, pero se grabó tan profundamente en mi memoria, que hoy a pesar de haber transcurrido tantos años, mi recuerdo es tan vivo como la misma visión.

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