Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 4

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

Primera comunión y confirmación

Tramo 7 de 21

Letra pequeñaMedianaGrande

¡Con qué gusto asistía a todos los oficios como las religiosas! Llamaba la atención entre mis compañeritas por un gran crucifijo que me había dado mi querida Leonia y que llevaba yo en el cinturón como los misioneros; con esto creyeron que quería imitar a mi hermana la carmelita. Hacia ella, efectivamente, volaban con frecuencia mi pensamiento y mi corazón. Sabía que estaba también en ejercicios, no para que Jesús se diera a ella, sino para darse ella por entero a Jesús, y esto el mismo día de mi Primera Comunión. Aquella soledad pasada en la expectativa fueme pues doblemente grata.

¡Por fin amaneció para mí el día más hermoso de la vida! Los detalles más mínimos de aquellas horas celestiales dejaron en mi alma indelebles recuerdos; el alegre amanecer de la aurora, los respetuosos y tiernos besos de nuestras maestras y compañeras mayores, el cuarto donde nos vestimos, lleno de níveos copos de que se revestía a su vez cada niña, y sobre todo la entrada en la capilla y el cántico matinal:

¡Santo altar que circundan los ángeles!

Mas no quiero ni podría decirlo todo porque hay cosas que pierden su fragáncia en cuanto se les expone al aire; hay pensamientos íntimos que no pueden traducirse en el lenguaje de la tierra sin que pierdan luego su sentido profundo y celestial.

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