Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 5

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La gracia de Navidad

Tramo 7 de 21

Letra pequeñaMedianaGrande

Celina había venido a ser la confidente íntima de mis pensamientos, particularmente desde el día de Navidad. Jesús, que deseaba que adelantáramos juntas, unió nuestros corazones con vínculos más poderosos que los de la sangre; hizo que llegásemos a ser hermanas del alma. En nosotras se realizaron las palabras de nuestro Padre San Juan de la Cruz en su cántico espiritual:

A zaga de tu huella

Los jóvenes discurren al camino.

Al toque de centella,

Al adobado vino,

Emisiones del bálsamo divino.

¡SÍ, con paso muy ligero corríamos tras las huellas de Jesús! Y las abrasadoras chispas que iba sembrando El en nuestras almas, el vino delicioso y fuerte que nos daba a beber, hacían desaparecer a nuestros ojos las cosas pasajeras de la tierra; de nuestros labios brotaban aspiraciones de puro amor. ¡Con qué delicia recuerdo nuestras conversaciones de entonces! Cada noche, en el mirador, perdíase nuestra vista en el azul infinito del cielo tachonado de estrellas de oro. Creo que recibíamos muy grandes gracias. Según dice la Imitación: “Dios se comunica a veces en medio de vivo esplendor, o bien suavemente velado bajo sombras y figuras”. De este modo se dignaba manifestarse a nuestros corazones; mas, ¡cuán sutil y transparente era aquel velo! No hubiera sido posible dudar; ya la fe y la esperanza abundaban en nuestras almas; elamor nos hacía hallar en la tierra a Aquel a quien buscábamos. “Habiéndolo hallado, sólo nos besó, a fin de que nadie pudiera menospreciarnos en adelante”.

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