Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 5

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La gracia de Navidad

Tramo 11 de 21

Letra pequeñaMedianaGrande

¡Ay, cuánto luchó mi alma en su interior antes de determinarme a hablar! Pero corría el tiempo y era preciso que me decidiera; iba a cumplir catorce años y medio; sólo faltaban seis meses para la hermosa noche de Navidad, y yo estaba decidida a entrar en el Carmen a la misma hora en que un año antes había recibido la gracia de mi conversión. Elegí la fiesta de Pentecostés para hacer mi gran confidencia. Durante todo el día pedí al Espíritu Santo que me iluminara, suplicando a los Apóstoles que rogasen por mí, que me inspirasen las palabras que tenía que decir. ¿No eran ellos en efecto los que debían ayudar a la tímida niña a quien Dios destinaba a ser apóstol de los apóstoles por la oración y el sacrificio?

Por la tarde, al volver de Vísperas, se me presentó la ocasión deseada. Papá había ido a sentarse a un banco del jardín, y allí con las manos juntas contemplaba las maravillas de la naturaleza. El sol poniente doraba con sus últimos rayos las altas copas de los árboles y los pajaritos gorjeaban su oración de la noche.

Una expresión del todo celestial se reflejaba en el hermoso rostro de mi padre y sentía yo que la paz inundaba su corazón. Sin pronunciar una palabra, pero con los ojos llenos de lágrimas, fui a sentarme a su lado. Me miró con ternura indescriptible, y apoyando mi cabeza contra su pecho, me dijo: ¿Qué tienes reinecita mía? Vamos, dime lo que te pasó... Y levantándose como para disimular su propia emoción, empezó a andar lentamente sin dejar de estrecharme contra su pecho.

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