Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 8

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La profesión religiosa

Tramo 11 de 19

Letra pequeñaMedianaGrande

Me represento mi alma como un terreno libre, y pido a la Virgen Santísima que quite de ella los escombros, que son las imperfecciones, y prepare ella misma un vasto pabellón digno del cielo, engalanándolo con sus propios adornos. Invito luego a todos los ángeles y a los santos a que vengan a entonar cánticos de amor; con este magnífico recibimiento me parece que Jesús queda contento, y comparto yo también su gozo.

No quita todo esto que las distracciones y el sueño vengan a importunarme; por eso no pocas veces tomo la resolución de continuar mis acciones de gracias durante todo el día, puesto que tan mal las hice en el coro.

Ya ve, Madre querida, que estoy muy lejos de andar por el camino del temor; encuentro siempre modo de ser feliz y de aprovecharme de mis miserias. El mismo Señor me impele por esta vía.

Una vez, contra mi costumbre, me sentía turbada al acercarme a comulgar. Muchos días hacía que, por escasear las hostias, recibía solamente una parte de la sagrada forma; aquella mañana hice la siguiente reflexión, de muy poco fundamento por cierto: Sino recibo hoy más que la mitad de una hostia, será señal de que Jesús viene con disgusto a mi corazón. Me adelanto... y, ¡oh felicidad!, se detiene el sacerdote y me da dos hostias perfectamente separadas. ¿No era esto una dulcísima respuesta?

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