Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 9

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La prueba de la fe

Tramo 8 de 26

Letra pequeñaMedianaGrande

No es ésta una historia inventada por ningún habitante de las tinieblas, es verdad indiscutible, pues el Rey de la patria del sol luminoso y brillante, vino a vivir por espacio de treinta y tres años en el país de las tinieblas... Mas ¡ay! “las tinieblas no comprendieron que era la luz del mundo”.

Pero, Señor, ¡vuestra hija ha comprendido vuestra luz divina! Ella os pide perdón para sus incrédulos hermanos, consciente en comer el pan del dolor todo el tiempo que gustéis; por amor vuestro se sienta a esa mesa llena de amargura en donde se alimentan los pobres pecadores y no quiere levantarse de ella hasta que le dé la señal vuestra mano. Pero, ¿no puede deciros en su nombre y en el de sus hermanos delincuentes: “Tened compasión de nosotros, Señor, que somos pobres pecadores?”. ¡Despachadnos justificados! ¡Vean al fin brillar la antorcha de la fe todos aquellos que no están por ella iluminados! ¡Oh, Dios mío, si es preciso que la mesa que ellos mancharon la purifique un alma que os ama, quiero comer sola en ella el pan de las lágrimas, hasta que os plazca introducirme en vuestro reino luminoso; la única gracia que os pido es la de no ofenderos jamás.

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.