Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 10

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La caridad fraterna

Tramo 29 de 31

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“Nadie, dijo Jesús, puede venir en pos de mí, si el Padre que me envió nole atrae”. Después nos enseña que no tenemos más que llamar para que se nos abra, buscar para encontrar, y pedir humildemente para recibir. Añade que su Padre concede todo lo que se pide en su nombre. Por eso dictó sin duda el Espíritu Santo, antes del nacimiento deJesús, esta profética plegaria: ” Atráeme, correremos...”

El pedir ser atraído, es desear unirse íntimamente al objeto-que cautiva el corazón. Si el fuego y el hierro estuvieran dotados de razón, y este último dijera al otro: Atráeme, ¿no demostraría con esto que su deseo es identificarse con el fuego, hasta llegar a compartir su propia substancia? Pues bien: ésta es precisamente mi oración. Pido a Jesús que me atraiga a las llamas de su amor, que me una a El tan estrechamente que viva y obre dentro de mí. Siento que cuanto más se abrase mi corazón en su amor, y cuanto más diga: ¡Atráeme!, tanto más las almas que se acercan a la mía correrán veloces al olor de los perfumes del Amado.

Sí, correrán, correremos juntas; pues las almas abrazadas no pueden permanecer inactivas. Es indudable que, como Santa Magdalena, permanecen a los pies de Jesús escuchando su dulce y ardiente palabra; al parecer no dan nada, pero dan mucho más que Marta, que se inquieta por muchas cosas." Sin embargo, no fueron los trabajos de Marta lo que censuró el Señor, sino su inquietud; a estos mismos trabajos se sometió humildemente su divina Madre, puesto que tenía que preparar la comida de la Sagrada Familia.

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