Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 10

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La caridad fraterna

Tramo 26 de 31

Letra pequeñaMedianaGrande

Cierto día, después de la Sagrada Comunión, me dio a entender estas palabras del Cantar de los Cantares: Atráeme en pos de ti y correremos al olor de tus aromas. Por tanto, Jesús mío, no es menester que digamos: “¡atrae también junto conmigo a las almas que amo!” Basta esta sencilla palabra: Atráeme. Sí, cuando un alma se ha dejado cautivar por el olor embriagador de vuestros aromas, no puede correr sola, sino que son arrastradas en pos de ella todas las almas que ama; esto es consecuencia natural de su atracción hacia Vos.

Así como un torrente arrastra consigo a las profundidades del mar todo cuanto encuentra a su paso, del mismo modo, ¡oh Jesús!, el alma que se pierde en el océano sin límites de vuestro amor, atrae en pos de sí todos sus tesoros. Vos sabéis, Señor, que mis tesoros son las almas que os plugo unir a la mía; Vos mismo me encomendasteis estos tesoros: así es que me atrevo a servirme de las propias palabras que pronunciasteis en la última noche que os vio la tierra como viajero y como mortal.

¡Jesús, Amado mío! ¡No sé qué día terminará mi destierro!... Todavía cantaré, tal vez más de una noche, vuestras misericordias en la tierra; pero sin duda me llegará también mi última noche... y entonces quiero poder deciros:

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