Santos Apóstoles · Kindle

Capítulo 10

Historia de un alma · Santa Teresita del Niño Jesús

La caridad fraterna

Tramo 31 de 31

Letra pequeñaMedianaGrande

No porque haya sido preservada del pecado mortal, busca mi alma a Dios por medio de la confianza y el amor. ¡Ah! estoy segura de que, aunque tuviera oprimida la conciencia con todos los crímenes imaginables, no disminuiría en un ápice mi confianza; con el corazón destrozado de arrepentimiento, me echaría en los brazos de mi Salvador. Sé que ama al hijo pródigo; ha oído sus palabras a santa Magdalena, a la mujer adúltera, a la Samaritana. No, nadie podría aterrorizarme, pues sé a qué atenerme respecto a su amor y misericordia. Sé que esa infinidad de ofensas desaparecerían en un abrir y cerrar de ojos, como gota de agua echada en ardiente hoguera.

Refiérese en las vidas de los Padres del desierto, que uno de ellos convirtió a una pecadora pública, cuyos desórdenes escandalizaban la comarca entera. Tocada de la gracia aquella pecadora, se dirigía con el santo al desierto para hacer allí su rigurosa penitencia; pero la primera noche de viaje, antes siquiera de llegar al lugar de su retiro, sus ligaduras mortales se rompieron con la impetuosa fuerza de su arrepentimiento lleno de amor, y, en el mismo instante vio el solitario que los ángeles elevaban su alma al seno de Dios.

He aquí un ejemplo palpable de lo que yo quisiera decir; estas cosas no pueden expresarse...

Siguiente capítulo

Último tramo abierto guardado si su navegador acepta cookies. También puede guardar esta página en favoritos.